Propongo una temática y una obra de dos autores. Tengo otra, muy valiosa, de Javier Barreda, para la próxima. Pues se trata de la «otra política». Lo escribe al iniciarse este siglo.

La que presento, me parece urgente. Se trata de la obra de un par de investigadores que no habitan en nuestro país, pero lo conocen a fondo. Han estudiado y expulgado a las élites económicas y la manera cómo pueden influir sobre las decisiones del Estado, sin formar parte de él. En castellano, expulgar no es solo librarse de pulgas sino «examinar una cosa con detenimiento». Por cierto que ello puede hacerse por nuestros paisanos, pero los autores del libro que recomiendo tienen una ventaja. John Crabtree es investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos de Oxford, y miembro del famoso St Antony’s College, escuela y residencia para latinoamericanistas. (Tuve la suerte de pasar una temporada en ella.) Por otra parte, Francisco Durand, peruano, máster en Sociología en Berkeley, profesor ora en Texas, ora en la PUCP. Hablé de una ventaja. No es cognitiva, es que no dependen ni de los diarios peruanos, ni de ciertas universidades ortodoxas, ni tienen compromiso alguno con las izquierdas o las derechas, ni a favor ni en contra. Rara avis, ambos autoridades mundiales sobre lo que pasa en Perú en su economía y en su política. 

Podría decir esto de otra manera: no son opinólogos. Gracias al cielo. Tampoco quiere decir que tengan siempre la razón. Quiere decir otra cosa. Dicen las cosas con claridad y sin tapujos. Por ejemplo, la captura política. ¿Quién la usa y ejerce? Las élites del poder. No dice que son de tal o cual clase social, sino del poder. Y no es elecciones, plebiscitos, partidos políticos, o lo que fuese e incluyera legalidad y competencia. No, lo que hay es «captura». Y ellos comienzan precisamente por ese vocablo, la captura. Crabtree y Durand ya no pertenecen a los universitarios que después del hundimiento de la URSS pensaron que podría venir una era de sociedades y economías cuya democratización provocaría políticas más igualitarias. Ese sueño habita una de las obras del gran Sartori, La democracia después del comunismo (1993). Pero muy pronto, Sartori descubre los nuevos enemigos de la democracia, sucesivamente, el nacionalismo, la sociedad teledirigida (el homo videns, el retorno de la imagen y el retroceso de la reflexión), y el comunitarismo. Tres rivales, hoy, las termites del Estado de Derecho. Pero eso es Europa y sin duda la América de Trump, hombre de negocios pero también de la televisión.  Y eso son las redes y el uso de la posverdad.

La «captura» ha sido frecuente. Desde la transición del comunismo soviético a otra cosa. El poder no vino ni de la democracia ni del mercado. Vino desde «pequeños grupos corruptos dedicados a fortalecer su propia posición económica mediante la influencia sobre gobiernos o tomadores de decisiones oficiales». Se ha dado en Colombia y en México, dicen. Y en el caso del Perú «sus raíces se remontan a los primeros días de la República». Por mi parte, me alegra que digan lo que sigue: «En Perú, a diferencia de otros países vecinos, ocurrió la supervivencia de una estructura estatal oligárquica que no enfrentó hasta muy avanzado el siglo, desafío o presión efectiva, desde abajo». En otras palabras, nunca hubo una revolución. «Como en México, Bolivia, o Cuba». No estoy diciendo que hay correr con metralleta al monte sino que ese es un hecho real. «Tampoco hubo, dicen los autores, algo populista como Brasil y Argentina.» Objeción, sí la hubo, el aprismo. De 1931 a 1956. 

En esta obra desfilan Ollanta (desde la primera página, desde julio del 2011, cuando asume el cargo de Presidente), y luego, Pedro Pablo Kucsynski, «financista internacional», pero también «Velasco y sus élites, los años de García y los 12 apóstoles,  manejando la división política». Y la izquierda peruana al límite. Sin olvidar el «decenio del fujimorismo». Quizá uno de los capítulos más trabajados es el 4. El estado neo-liberal. Arrancan narrando cómo «en el momento mismo que asume su cargo el ingeniero Fujimori recibe una llamada por teléfono del economista Hernando de Soto, quien, con un grupo de banqueros y economistas peruanos, le organizan una gira internacional». La fuente de esa información es Boloña, su libro de 1993. En todo caso, el fax que le llega a Michel Camdessus, presidente del FMI, le resulta «música celestial». Pero si estas líneas le dan un aire de reportaje y chisme, lo cierto es que lo ameno tiene su espacio, pero corto, y luego describen la privatización, las 150 empresas estatales y su valor, US$ 9,221 millones. Las parcelaciones de tierras por iniciativa privada. La Sunat, el MEF, los Ministerios sociales.

 

Y luego, el poder de las nuevas élites. Capítulo basado en las investigaciones de Durand. Y es entonces, mientras se transformaba la élite económica, cuando se observa también el éxito de los descendientes de migrantes asiáticos (Wong, chino. Ikeda, japonés) Y descendientes de campesinos como Flores (de Huancavelica). O Acuña (de Cajamarca). Y los hermanos Rodríguez (Arequipa, dueños de Gloria). Es decir, el «capitalismo cholo». No es desdén, es lo que expresa: «provenían de sectores pobres y excluidos», por primera vez en la historia peruana. En el 2000, el capital extranjero y el nacional estaban parejos.

En realidad, hay un par de preguntas a las que responden los autores. La gran cuestión planteada por Robert Dahl, Who Governs? ¿Quién gobierna? La otra pregunta es que mientras hay tensiones y enfrentamientos entre las élites del poder político (el clásico match Ejecutivo versus Parlamento), las opciones democráticas del país son limitadas, la política es cara por el precio de la propaganda, y sectores grandes de la población no tienen presencia y expresión política. No hay base social ni para unas y otras élites. Estas líneas últimas son una interpretación de mi parte. Acaso el lector sacará otra idea-fuerza tras leer y reeler el texto de Perú, élites de poder. ¿Dónde se encuentra ese libro? Pues en el Fondo Editorial de la PUCP, en el Instituto de Estudios Peruanos, en la Universidad del Pacífico. Los tres auspiciadores y editores. Y además, libro para la red de ciencias sociales en el Perú.

Y en fin, ¡en las mejores librerías del ramo!