La desigualdad del crecimiento entre regiones, y de cada región con relación a Lima, se refleja en brechas de producción y productividad, principalmente entre lo urbano y lo rural en el Perú. Si las regiones no convergen económicamente, entonces factores impulsores del crecimiento estarían funcionando de forma asimétrica, entre ellos la inversión.

En las disparidades entre regiones en el Perú, el factor geográfico y la inversión pública son relevantes, según estudios de convergencia económica que encuentran evidencia sobre la concentración de la distribución de la inversión pública en pocas regiones del país y, como resultado, un alto déficit de acceso a los servicios requeridos por la ciudadanía (Arpi Mayta, 2015).

En reciente GORE Ejecutivo, el Ministro de Economía y Finanzas ha advertido que, de todo el presupuesto público asignado a los gobiernos regionales para el año 2019, a Junio sólo se ha registrado un avance de 20%, haciendo un llamado de atención a las autoridades regionales por este bajo nivel de ejecución, indicando que no es un tema de asignación presupuestal ya que “el dinero está ahí, el problema es principalmente de gestión».

Si el problema es de gestión y no de asignación presupuestal, entonces existen deficiencias que deben corregirse en relación al planeamiento, la organización, la dirección y el control de las tareas relacionadas con la ejecución del presupuesto asignado. A manera de ejemplo, el proceso de reconstrucción en el norte del país registra a la fecha retrasos en su ejecución por problemas de gestión, lo que exige un enfoque diferente basado en un planeamiento que abarque los espacios urbano y rural, una organización en base a mancomunidades regionales y locales en el marco de las leyes y reglamentos ya existentes, una dirección con capacidades de administración eficiente y efectiva de proyectos, y un monitoreo y control continuos para mantener lo que funciona bien y corregir lo que funciona mal.

La solución al problema de gestión que enfrenta el gobierno en todos sus niveles, central, regional y local, requiere de mejoras sustanciales en el planeamiento, la organización, la dirección y el control de las tareas relacionadas con la ejecución del presupuesto asignado, pero también de la necesidad de poner en práctica un concepto clave como el de la respondabilidad (accountability en inglés) que es “el deber de responder que tiene todo funcionario con relación a la gestión realizada, es decir, la obligación legal y ética de rendir cuenta por el desempeño y los resultados”.

Responder no solamente por los recursos asignados sino por los resultados obtenidos con el uso honesto y eficiente de dichos recursos ayudará a que la gestión pública esté siempre al servicio de la ciudadanía y no de la burocracia y el gobierno de turno, contribuyendo a mejorar la inversión pública para hacer más convergentes e integradas las regiones del Perú.

Referencias

 Arpi Mayta,R.(2015),“Perú, 2004-2013:Inversión Pública en Infraestructura, Crecimiento Y Desarrollo Regional”, CIES, Lima.

 Diario Gestión, (Julio 1, 2019), https://gestion.pe/economia/oliva-presiona-gobernadores-baja-inversion-han-gastado-20-presupuesto-junio-271874