En esta Era de la Tecnología Consciente, quizás más conocida como Cuarta Revolución Industrial o Industria 4.0, resulta claro que las naciones no tienen más alternativa que emplear la prospectiva para construir sus escenarios futuros y escoger de entre ellos su Visión-País.

Sin embargo, una de las principales decisiones es la identificación del horizonte temporal de análisis. En nuestro país se han desarrollado experiencias poco exitosas de establecer una Visión-País, desde la frustrada “Visión del Bicentenario 2021”, hasta visiones a horizontes que se escogen porque representan inicios de década (2030, 2040, 2050), sin mayor análisis técnico.

La ciencia prospectiva es muy clara cuando nos señala cómo escoger técnicamente un horizonte temporal: “el horizonte temporal no puede ir más allá de la próxima ruptura”. Es decir, técnicamente hablando, no podemos hablar de escenarios con tiempos mayores a la próxima gran transformación de las formas en que hacemos negocios, nos educamos, trabajamos, nos entretenemos. ¿Cuándo ocurrirá eso? Pues ya resulta claro desde hace varios años (Kurzweil, 2005) que la próxima ruptura será causada por la Singularidad Tecnológica, que no es más que el momento histórico en que la inteligencia artificial equipare las capacidades de la mente humana, evento que posiblemente ocurra alrededor del año 2030.

Por lo tanto, si deseamos contar con una Visión-País que sirva como faro y guía del desempeño de las instituciones públicas y de la sociedad en general, que permita la formulación de políticas públicas eficientes y eficaces, y oriente la inversión pública y privada, nos tenemos que remontar en el futuro al 2030. Pensar en escenarios y visiones el 2040 y 2050 es un esfuerzo poco útil para países como el nuestro que no generaremos el cambio tecnológico en la próxima década. Y algo peor, por pensar en conjeturas utópicas al 2040 y 2050, que eufemísticamente llaman “visiones aspiracionales”, no contamos con una Visión-País normativa real, práctica, alcanzable, medible, que pueda ser usada por los planificadores de los sectores para la formulación de sus planes de mediano y largo plazo.

 

No por mucho madrugar amanece más temprano.